domingo, 13 de marzo de 2016

T0 PII C2 EL DESTINO DE NUREA

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EL DESTINO DE NUREA

"La Madre Primordial concibió y dio luz a Noréa.  Ella dijo: 'El espíritu me ha engendrado una Virgen que será un apoyo para muchas generaciones humanas.  Es la Virgen que las Potencias no han manchado.' "
NH II, 4 - La Hipóstasis de los Arcontes, 91,30 - 92,4



Gírkù-Tila Nuréa / Dili-ME-Min
            Estábamos en las profundidades del Abzu (mundo subterráneo) de Mulge, [[1]] el planeta de los Kadistu. Permanecí en aislamiento durante tres Udh Urasianos (3 días terrestres).  La habitación desinfectada reflejaba un blanco casi cegador.  Ningún mueble o electrodoméstico se encontraba allí, sólo una capa opalina que me hacía compañía.  Quería compartir mis descubrimientos sobre Salbatanu (Marte) e Itud (Luna) tan pronto como sea posible, pero los Abgal parecían más interesados en examinarme que en escucharme.  En vano fue levantar la voz o lanzar miradas desafiantes hacia ellos, nada ayudó.  Presa de una profunda angustia, les exigí la presencia de mi hijo Asme que estaba alojado en Mulge-Tab, el satélite de Mulge.  Se me informó que un grupo lo traería rápidamente.  A partir de ese momento, solo tuvimos contactos de materia médica y tecnicismos. Me enteré de que más allá de las lesiones físicas que me trataron, mis dolores de estómago vinieron de un cuerpo extraño que los Abgal no cesaron de estudiar a través de la radiación enviaban periódicamente a la habitación. Me dieron bebidas para el dolor y aliviar momentáneamente mi malestar físico.  Me prodigaron lavados frecuentes y purificaciones para eliminar la suciedad y mi mal olor.
Poco antes de retornar aquí, en esta capa austera, mi misión y mis investigaciones en Salbatanu me obligaron a fundirme con el trasfondo.  Adopte el papel de un ciudadano cualquier, sin nombre y sin prestigio.  Encapuchada, vivía en la más completa suciedad y cada parte de mi cuerpo despedía un hedor pestilente.  De esta manera, me mezclaba con los marginales de ese mundo que pertenecía a los Kingu Babbar.
La bulliciosa ciudad de Mardam con su fétido olor de los excrementos y las cocinas, con su laberinto de calles oscuras, era perfecto para mi misión que exigía discreción y anonimato.  La casta fácil radica en los barrios altos, mientras que los más pobres sobreviven en los bajo-fondos, en los límites de la ciudad.  Aquí, se encuentra todo tipo de comunidad de Anriba [[2]] (la Galaxia). Esta vasta aglomeración urbana constituye un gran estanque donde la realeza Gina'abul puede reclutar mano de obra explotable constantemente para sus minas. Al menos esa es la versión oficial a la que hemos creído durante mucho tiempo.  Ciertamente, la realeza Gina'abul contrata a algunos individuos a los cuales trasladan hacia minas remotas, pero nosotros suponíamos que se trataba de una simple tapadera. La confederación Kadistu supervisa las actividades de Salbatanu (Marte) desde tiempos inmemoriales. Sospechamos un tráfico humanoide, pero carecíamos de pruebas para desmantelar la red que alimenta la "maquina de trabajadores" profundamente enterrados en los subterráneos.  Solo faltaba una sola cosa para validar las sospechas que había expresado varias veces en nuestras reuniones interminables: infiltrarme en el sistema para investigarlo. Por desgracia, la diplomacia Kadistu es demasiado conciliadora, a veces indulgente, a menudo anhelaba la puesta en acción de su poder ejecutivo, lo que provocaba grandes retrasos. Frente a esta inercia, decidí asumir este papel sin el acuerdo de los planificadores ni siquiera el de mi madre!
Este cristal refleja mis descubrimientos.  Puedo demostrar hoy que las unidades de trabajadores más grandes de Salbatanu no se componen de voluntarios o marginales de diferentes comunidades galácticas, sino de esclavos tomados del género Ukubi (género Homo) de Uras.  Como todas las de Uras, esta raza era objeto de una protección promulgada por la Instancia Planificadora.  He grabado y visto a estos desafortunados obreros que trabajan hasta el agotamiento, cubiertos por el polvo en lugares oscuros, en este laberinto en el que nadie se aventuraría sin ser forzado.  También descubrí su centro de creación, una inmensa habitación oscura y opresiva escondida en el desierto bajo tierra.  Cientos de Uzumüa [[3]] (matrices artificiales) alineadas y tendidas en el suelo, parecían estar en reposo.  Aun así, su color deslumbrante, el zumbido y la presencia de sustancias orgánicas en su corazón, traicionaron su actividad fructífera.
*
*         *
Luego de tres días interminables y del aislamiento, me reencontré con mi hijo Asme.  Al igual que yo, Asme tiene sangre Abgal.  Tiene las manos palmeadas y la mirada rojiza, pero porta las escalas más finas que la mayoría de los Gina'abul.  Mi hijo ejerce como botánico, tal vez el más dotado de nosotros.  Varias semanas atrás, él tomó la iniciativa de dejar Mulmul (las Pléyades) junto a su padre Enku para reunirse conmigo en secreto en Ti-ama-te (el sistema solar) con el objetivo de permanezca con ellos. Yo hubiera preferido que permaneciera en Mulmul, junto a su novia, Saran.  Pobre tonto!  A veces hago mal en creer que él conoce bien a su madre.  Asme tiene un corazón demasiado dulce, tan inocente que a veces me asusta.  Los recuerdos de tiempos de imprudencia quedaron grabados en su espíritu. Yo estaba encantada de verlo de nuevo tan pronto después de los lamentables accidentes.
En lugar de recibir la visita de mi hijo, me encontraba frente a Wa, un anciano Abgal al que conocía muy bien desde hacía muchos ciclos.  Es uno de los dos inseparables sabios, los gemelos de un intelecto prodigioso, llamados Wa y A'a [[4]]. Cuando entró en la habitación, su expresión sombría no me dijo nada de valor.
- ¿Cómo estás Nuréa?
- ¿Dónde está mi hijo?, ¿por qué estás aquí en su lugar?
- Tu estado nos preocupa, respondió, tu hijo está muerto, ¿no lo recuerdas?
Un helado silencio llenó la habitación, mi corazón y mi mente se volvieron borrosas.  Había perdido toda capacidad de distinguir el pasado del presente.  Poco a poco, la pesadilla volvió a mí.  Mi hijo Asme tenía el mismo padre que su prometida Saran, porque mi hermana Ninsikila y yo mezclamos nuestras esencias con este individuo de origen Abgal llamado Enku.  Saran estaba comprometida a convertirse en la soberana del planeta Duku.  Totalmente idolatrada por la familia de su madre, estaba reservada para el trono de Mulmul (Las Pléyades).  Saran conocía todas las artes y todas las ciencias Gina'abul.  Muy cercana la una a la otra, lo consideré como mi propia hija. Siendo sólo mi sobrina, yo no habría tenido que ejercer más que una influencia marginal sobre ella, pero el destino decidía otra cosa.  La hija de mi hermana Ninsikila se enamoró de mi hijo Asme, un simple trabajador al servicio de los jardines reales.  La fuerza de los sentimientos que compartían desviaba a la futura soberana de sus obligaciones reales. Los dos hilaron el amor perfecto en contra del consejo de la corona de Mulmul. En varias ocasiones, vinieron a verme en secreto a Ti-ama-te (el sistema solar) y a Gagsisá (Sirio).  No podía ocultarlo por mucho tiempo bajo la mirada de la Gran Matriarca Tiamata que es nuestra ilustre soberana y mi propia madre.  Saran y Asme tuvieron que moverse constantemente para cubrir las huellas de su huida desesperada.  Yo estaba a su disposición en todo lo que necesitaban para seguir su destino hasta que advino el drama.  En el planeta real de Duku, mi hijo fue asesinado a traición por la guardia real frente a su novia.  Saran logró escapar y se unió a mí mientras yo estaba en una misión diplomática en Gagsisá (Sirio).
- Te ruego que me excuses, mis pensamientos se confunden, le respondí con muchos problemas.
- No te preocupes por ello. Saran está a mi lado. Mira, dijo Wa.
Mi querida Saran se precipitó hacia mí y empezó a llorar, tomando una de mis manos.
- Cálmate, cariño, tu madrastra está rodeado de los mejores sanadores.
Wa nos interrumpió:
- Mis hermanos vienen de contarme acerca de tu aflicción, de tu cuerpo extraño.
- ¿Tú también te preocupas por mí?  Se te olvida que soy una gran sanadora.
- No Nuréa, esto no es cuestión de una consecuencia orgánica, sino de un cuerpo extraño alojado en un Nunus (huevo). Tú portas una descendencia.
- Es imposible!  Llama a tu equipo.  No, deja, de todos modos, puedo salir de esta estúpida habitación.
Antes de que reaccionaran, salí por delante de Wa y Saran por un pasillo oscuro que me separaba del resto del edificio.  Dos Abgal corrieron hacia nosotros.  Wa me dijo:
- Embajadora, sobre todo no deberías moverte!  Tu huésped posee un aguijón afilado listo para arrancar su membrana para alcanzarte.  Tenemos que hacer un análisis más a fondo antes de tomar cualquier decisión.
- ¡Esta todo decidido!  Que me realicen este aborto tan pronto como sea posible.  ¡Ellos me han manchado, los Kingu me han insultado!
- Nadie sabrá nada, me dijo Wa. El feto está creciendo muy rápidamente, por lo que hay que estudiarlo con cuidado.  No vamos a ocultarte que puede abrirte el abdomen.
Yo estaba pres de una terrible agonía y les rogué que me operaran inmediatamente.  No quería quedarme un segundo más con esta cosa extraña en mi útero.
Luego de interminables discusiones inútiles, medio Danna más tarde (una hora Terrestre), me desnude rápidamente en una habitación luminosa y me pusieron sobre la mesa de operaciones. Saran me cogió la mano con fuerza.  Wa y cuatro Abgal estaban comenzando la extracción del cuerpo extraño, de este aborto de Kingu.  Yo sabía muy bien por qué querían tomarse su tiempo.  El simbionte alojado en mi vientre era una curiosidad científica.  Los Kingu reales regularmente experimentaban con todo tipo de sexo femenino en Ti-ama-te (el sistema solar), con la esperanza de acabar con su maldición.  Al caer en su trampa, me hicieron su conejillo de indias.  La raza de la realeza Gina'abul se atenúa progresivamente, sólo la técnica de clonación les permite continuar.
Los Kingu albinos, la estirpe real autoproclamado de nuestra familia, no mantienen los mismos genes que el resto de los Gina'abul.  Todos tenemos un ancestro común en nuestra Santa Madre Barbélu, pero los Kingu Babbar tienen un padre original que les aporto un cromosoma específico completamente desconocido. Este ancestro se llama Kingalam y, según nuestro conocimiento, el no provendría de Anriba (nuestra galaxia). Su composición genética transmitida a sus descendientes Kingu no es compatible con la radiactividad natural del Kl de Uras (3ra dimensión de la Tierra).  Cuando los Kingu albinos se encuentran durante más de un Udh (día) en el suelo de Uras, un terrible virus se despierta en ellos y se replica inexorablemente. Esta es la razón por la cual la realeza se esconde en los subterráneos de Uras y en su Kurgal (dimensiones inferiores) o en otros planetas como Salbatanu (Marte), donde la radiación es diferente y donde el virus natural se mantiene en el estado latente.
Las hembras Kingu-Babbar se ven particular y directamente afectadas por esta aflicción.  Los machos sintetizan el veneno de sus hembras para inmunizarse parcialmente contra el parásito intracelular.  Este desfile, sin embargo, es insuficiente para efectuar una parada de larga duración en el suelo Urasiano.  La ingestión de bebidas para asegurar el veneno-remedio y los ritos de la realeza Gina'abul también llevaron a ambos sexos a la autodestrucción.  Como si esto fuera poco, otro factor vino a complicar su situación: la degeneración de la cepa Kingu se expresa en el envejecimiento prematuro de sus cuerpos. Los efectos perversos del sistema social de la realeza los llevaron a una competición frenética entre ambos sexos.  Por lo tanto los machos dominaban para controlar el veneno y la sangre de su contraparte.  A pesar de su conocimiento insondable, las hembras Kingu se convirtieron entonces en sus esclavas.  Privadas de responsabilidad en el seno de su sociedad y reducidas al rol de simples matrices de una raza en riesgo de extinción, ellas buscaron escapar de su realidad a través de la absorción masiva de una sustancia psicotrópica, el único placer que aún podrían experimentar.  En su deriva suicida, ellas separaron la utilización de plantas que permiten a veces la apertura de la conciencia y se enfocaron en el uso de drogas duras creadas artificialmente a través de un proceso químico. La familia Kingu ignoraba que esta sustancia crearía una dependencia psíquica que activaría el virus mortal. La sustancia ataca a los órganos, especialmente el cerebro y a continuación el sujeto se hunde en la locura para finalmente morir en un terrible sufrimiento. La realeza procedió al exterminio total de las hembras para evitar la contaminación del resto de la familia.  Tal fue el terrible destino de las hembras Kingu-Babbar y de su vasto conocimiento, ambos sofocados en los meandros de la historia...

*
*         *

La intervención iba a comenzar.  A petición mía, se acordó que me mantendría despierta para observar la cirugía a fin de participar de ser necesario.  La vista de aumento se acercó lentamente a mi estómago.  Sus ojos brillantes parecían escanear el fondo de mi Ba (alma).   Los Abgal no parecían cómodos.  Eran muy conscientes de mis conocimientos médicos.  En el momento de cortar la piel, contra todo pronóstico, el pequeño se movió dolorosamente.  Entonces les pedí a los cirujanos que detengan su impulso.  Probamos un segundo intento, pero la reacción fue exactamente la misma.  El asombro se apodero de los rostros de los Abgal.  La vergüenza y la ansiedad nos ganaron.  Fui presa de escalofríos.  Un Abgal intervino.
- Si te extraemos este huésped, te picará y su veneno mortal te matará rápidamente.
- Lo sé, le respondí, hay otra solución.
- ¿Qué propones Nuréa? me pregunto Wa.
- No se los puedo transmitir.  Este simbionte está en contacto conmigo.  Si formulo mi idea, él la percibirá y me eliminara.  Trato de no pensar en ello.  Ahora déjenme sola unos momentos, debo comunicarme con él.
Saran quería quedarse conmigo. Con una larga mirada, insistí en que saliera.  Al fin sola, me relajé y traté de ponerme en contacto con el pequeño. Un intercambio de lo más inusual se estableció por el Kinsag (telepatía), una discusión que cambiaría mi vida:
- Yo soy Nuréa, embajadora de nuestra Matriarca Tiamata. ¿Quién eres tú?
La respuesta se retrasó.
- Yo soy un pensamiento que surgió de ella misma. Un poder secreto de mi madre.
- ¿Tu madre?  ¿De quien estás hablando?, le pregunté.
- Los errores múltiples, los auto-generados, responsables de la agitación de las estrellas y del ciclo de los tiempos.
- ¿Qué quieres decir?
- Ella es ciega, egoísta.  Ella dio a luz para su único placer y dejó sobre nosotros un velo somnífero.  Su orgullo y el de su linaje son responsables de la miseria de Anriba (nuestra galaxia).
Yo estaba completamente desconcertada por estas extrañas palabras.  Traté de obtener más información sobre ella pensando que el simbionte Kingu evocaba una vieja hembra de nuestra realeza:
- Nuestro pensamiento está marcado con las mismas prohibiciones que nuestro cuerpo, estoy bien situada para saber. Nuestra limitación emana de nuestro deseo de imitar lo divino sin pensar en aprender de la Naturaleza.  Tu madre es una víctima de su poder y de su soledad indefensa.  Tú no debes culparla.
- Ella quería engendrar sin su complemento, dijo mi huésped.  Es esto lo que hizo por vos, pero no por nosotros...
Estas palabras me agitaron de repente, debido a que evocaban la historia de nuestra Madre de los Orígenes, Barbélu, contra la cual los Kingu soportaron las mayores condenas.  ¿Por qué razón este enano evocó a la Gran Madre de los Orígenes?
- ¿Por qué estás hablando de Barbélu?
- Madre engendró el santo linaje Babbar (albino) con un ser genéticamente defectuoso y será responsable de nuestra perdición.
- Lo has entendido mal, el antepasado Kingalam no sabía, sin duda, de las imperfecciones de su mundo, sólo su gen no era compatible con el mundo de nuestra Madre. Su sistema inmune no ha tenido tiempo de mutar para adaptarse a su nuevo entorno.
- Los Kingu jamás han podido adaptarse a Uras aunque su presencia aquí se remonta a la noche de los tiempos, respondió.
- Su mutación no fue posible debido a que están en conflicto con su principio femenino.  ¡Los Kingú-Babbar han cometido el irreparable error de matar a su propia madre y ahora son incapaces de restablecer el ciclo de la vida!
Mi huésped dudó un instante:
- Te equivocas.  Tu mente superior y tu genética pueden ayudar a tus hermanos de la línea real a restaurar su destino.  Se me introdujo en tu prisión de carne con la esperanza de que tú aceptes esta petición y de que trasciendas nuestro destino.  Tú me das la vida y yo me ocuparé del resto.
Un terrible miedo se apoderó de mí.  Yo había sido manipulada contra mi voluntad con el fin de introducirme un huésped, una futura reina destinada a establecer un nuevo linaje real.  ¡Los Kingu reales examinaron mi cuerpo y sin dudas efectuaron pruebas sobre mi genoma para comprobar mi compatibilidad con ellos, la astucia incalificable combinada con la fría eficacia que los caracteriza!
Todo daba vueltas en mi cabeza.  El terror era tal que no podía ocultar mis pensamientos a la futura reina en gestación.  Un dolor punzante atravesó mis entrañas.  Ante el incremento de la ansiedad y la obligación urgente de tomar una decisión, intente ejecutar mi plan original: destruir el Nunus (huevo) a través del veneno natural almacenado en mi vientre. Por desgracia, la futura reina captó mi pensamiento y, en un movimiento desesperado, me pinchó con su aguijón envenenado.  Mis fluidos destructores se derramaron sobre el Nunus perforado por su aguijón al mismo instante en que yo recibí la descarga mortal.
            Mi grito de dolor alertó a Saran y a los Abgal.  Un veneno desconocido se vertió en mí y los primeros síntomas paralizantes aparecieron inmediatamente.  El grupo entró en pánico alrededor de mi cama  Oí a Wa emplear un tono grave adecuado a este tipo de circunstancias: "Es demasiado tarde, no podemos hacer otra cosa que esperar un momento.  Si su cuerpo no muere en los siguientes Udar (minutos) [[5]], nos indicará que el veneno es lento.  Nosotros enviaremos a Nuréa a Mulge-Tab para confiarla al cuidado de mi hermano A’a”.
La espera se hizo interminable...   Yo estaba delirando.   El dolor se extendió gradualmente por todo mi cuerpo.  Les rogué a los Abgal que me envíen hacia Mulge-Tab rápidamente.  Los Abgal esperaron 2 o 3 Udár (minutos) más.  Finalmente escuche el acuerdo para una transferencia rápida al satélite de Mulge.  Me colocaron en una camilla para llevarme a la oscuridad de una esclusa estrecha en cuyo extremo se encontraba un ascensor que conducía directamente a una plataforma de despegue.  En un abrir y cerrar de ojos, accedimos a la gran plataforma de aterrizaje que apareció bajo su cúpula translúcida. La cúpula protectora estaba en el fondo de un barranco estrecho con relieves escarpados.  El grupo se precipitó hacía un dispositivo con forma ovoide resultado de la tecnología de Gagsisá (Sirio). Una vez que las puertas de la pista de aterrizaje se sellaron herméticamente, la cúpula se abrió.  El gas frío del planeta se precipitó mientras nuestra nave se elevó suavemente antes de despegar en un ascenso meteórico. Mulge es un planeta tormentoso rodeado por gases nocivos y sometido a incesantes tormentas. Nuestro ascenso hasta los límites de la exosfera nos develo su satélite, el ilustre Mulge-Tab, como fijo en el espacio oscuro.  El enorme planeta anexo iluminaba el interior del habitáculo con toda la intensidad de su prodigiosa claridad tomada del sol, creando el efecto de una segunda estrella brillante.
Los ojos fijos en el firmamento insondable y su increíble variedad de puntos anónimos, yo reconocí la silueta de Wa a mi lado.  Me mostró su infinito apoyo.  Yo divagaba.  Pedí noticias de mis hijos, los dos Mastabba (gemelos pequeños).  Saran se acercó con gran afecto, me susurró al oído que no me preocupe y que estaban a mi lado.  Saran hubiera querido que yo sea su madre, sus ojos siempre la han traicionado en cada mirada.
Nos acercamos a Mulge-Tab a velocidad trascendente hasta que su masa nos pareció mayor que la del sol de Ti-ama-te (el sistema solar).  La nave se ralentizó antes de entrar en las capas densas de la atmósfera artificial.  Visto desde arriba, Mulge-Tab aparece como un planeta verde con selvas impenetrables.  Nuestro descenso vertiginoso nos obligó a tomar un ángulo cerrado para precipitarnos en un valle profundo.  Nuestra unidad aterrizó en Mahli, la ciudad de luz sombría por las altas colinas brumosas, lugar prestigioso donde residen pocas personas de la cepa Abgal a la que pertenezco por la sangre.
Cuando salimos de la nave, una trompeta lanzó un sonido grave y profundo cuyo eco resonó en todo el valle.  Llegamos al pie de la pirámide de gradas de mármol veteado con verde, situada en la parte inferior de los barrios de la ciudad.  Podía medir la agitación que reinaba a mi alrededor por el ritmo precipitado de la multitud que me rodeaba.  Mi camilla fue empujada con rapidez y el convoy rápidamente subió los muchos escalones de la pirámide hasta su templo tallado.  Los rayos oblicuos de un sol abrasador se arrastraron entre las columnas que lo apoyaban.
Cuando llegamos, dos pesadas puertas de madera se abrieron para dejarnos pasar, y me llevaron directamente hacia A'a, el hermano Wa, que obviamente estaba esperándome. En el pasado, la experiencia común de acontecimientos dolorosos nos había acercado mucho.  Pensé en la ayuda que A'a y Wa me aportaron durante el nacimiento de mis gemelos.  Me sentí segura.  Claramente, la fiebre creciente afectó mi percepción y el rostro de A'a se me apareció como distorsionado.  Me encontraba como en otra realidad.  Me depositaron suavemente sobre una cama.  A'a dijo finalmente con una voz distorsionada por completo:
- Aquí estás de nuevo conmigo.
- ¿Dónde están mis hijos?  ¿Qué hiciste con ellos? Le pregunté doblada de dolor.
- Tu hijo Asme permanece en nuestros corazones.  Saran está a tu lado.
- Si, es verdad... Te ruego que me excuses, mis pensamientos todavía están confundidos.
- Mira, la situación es grave, me dijo en voz baja.  No sabemos las propiedades de tu aborto y no podemos predecir nada acerca de los efectos del veneno.  Por lo tanto debo mantenerte despierta.
- Yo lo maté... destruí el simbionte en el estómago.  Seguramente percibió mis intenciones y justo antes me picó.
- Está bien.  Ten, bebe esta mezcla, te mantendrá despierta para que yo pueda realizar el rito de Darigi (El Eterno Retorno).
- Yo creía que este ritual estaba reservado sólo para los muertos.
A'a levantó ligeramente mi cabeza y me hizo tragar la mezcla.
- El Darigi es un antiguo ritual destinado a los muertos o a los sufrientes pertenecientes a la casta de los altos dignatarios de nuestra familia Gina'abul, respondió A'a. Este rito transmite verdades secretas sobre nuestro pasado más lejano.  El Darigi abre el camino al conocimiento ancestral.  Nuestra historia está tan fragmentado por el tiempo y las guerras que hasta la fecha solo hay una versión certificada, muy secreta, conservada en los archivos de los anfibios Abgal. En tiempos normales, nadie tiene permiso de accederlo porque el conocimiento del Darigi no debe conocer los desastres de las guerras y las estrategias de contaminación de poder. Se utiliza generalmente para ayudar a pasar un Ba (alma) al más allá o para agradecer un noble acto de carácter excepcional, el último privilegio. En este último caso, el cual es muy raro, el Darigi ofrece una especie de promoción inevitable.
- Si quedo con vida, mi función de embajadora y el conocimiento que me transmitas me pondrán en la posición de una verdadera Kadistu (Planificadora).
- Este es tu destino, Nuréa.  Tú lo sabes desde hace mucho tiempo.  Tú fuiste creada en los tiempos de la antigua cepa de hembras Amasutum; tú tienes la capacidad de dar a luz gracias al Triple Poder (partenogénesis), al igual que nuestra madre de los Orígenes, Barbélu, nuestra progenitora.  Nuestro conocimiento debe mezclarse con el tuyo.
- ¿Qué sabes de ella?  ¿Los archivos Abgal la mencionan en abundancia?
- Nosotros, los hermanos Abgal, sabemos todo lo que necesitamos saber.  Estas lista para vivir la Darigi?
- Si, lo estoy...
Mi debilidad se acentuaba.  La poción de A'a sin embargo, parecía traerme un poco de consuelo. Podía permanecer despierta y mis dolores estaban desapareciendo gradualmente.  Los ojos de A'a bajaron hasta mi rostro para expresar un sentimiento de gran respeto.  En la penumbra de la habitación, reinaba un profundo silencio, como si el público se hubiera quedado conteniendo la respiración.  A'a barrió con una mirada el fondo oscuro de donde surgieron algunas llamas resplandecientes.  Con un gesto, indicó en Saran y al resto del grupo salieran.  Su rostro, por lo general leve, se endureció, lo que denotaba una inclinación interna, estaba listo para marcar la apertura de ritual secreto.  A'a me entregó mi cristal Ugur.  Como medida de precaución, yo le había confiado mi peligroso equipo ya en Salbatanu (Marte) para evitar que caiga en las manos de nuestros enemigos.  Sabia precaución.  Cada uno de nosotros tiene un cristal sagrado, el mío provienen de Gagsisá (Sirio), es en todo caso lo que los Abgal me habían dicho.  A'a lo colocó junto a nosotros con el fin de registrar los datos que transmitiría.
Un torbellino de pensamientos surgió en mi mente febril.  ¡Finalmente iba a conocer nuestra historia! ¿Fue necesario haber recorrido un largo camino, con tantas vicisitudes y tanto sufrimiento carnal para acceder y penetrar un día en el significado oculto de nuestros archivos secretos?  Yo conservaba bien en mi memoria todos los elementos históricos que nos enseñaron en nuestras Escuelas de Conocimiento.  Uno de ellos me califico como muy buena estudiante, la mejor de mi ciclo al parecer.  Presentí que numerosas nociones sobre las cuales basaba todos mis conocimientos se modificarían.  No sé por qué estaba tan molesta cuando A'a mencionó a nuestra Madre Celestial Barbélu.  Nosotros no sabemos prácticamente nada sobre ella y su historia, a excepción de algunas conversaciones donde la esencia nos permitió simplemente recoger las chispas dispersas con las que tuvimos que llenar parcialmente el abismo que nos separaba de nuestros orígenes aunque su nombre resuene en nuestras cabezas, como un artefacto congelado en el tiempo y la materia.
La oscuridad absorbió gradualmente la luz verde de mi cristal Ugur que comenzó a pulsar en el modo de grabación.  Todo se combinaba a la solemnidad del evento.  A'a levantó la cabeza y cerró los ojos como para capturar paquetes de luz suspendidos en el aire caliente.  Me entregó su texto de memoria, a menos que estuviera conectado a alguna biblioteca virtual, vinculado a las parcelas luminosas del Angal (el Gran Cielo). Estas fueron sus primeras palabras:
"Todos los Gina'abul son descendientes de la gran matriarca Barbélu [[6]], la auto-engendrada, capaz de garantizar su propia filiación.  Tal es el nombre que le fue dado.  Sus orígenes permanecen oscuros y los de sus descendientes, mucho más.  Criatura fantástica, ella conocía la corrupción del universo y la separación del Alto y del Bajo.  Santa Barbélu ofrecería su luz al mundo de Rumgar [[7]] que la habían encontrado en una misión fallida, sin presagiar que ella les transmitiría su oscuridad"...

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[imagen 1].  Humanoides reptilianos que bailan delante de la puerta de un templo.  Sello cilíndrico de Ur (n° 374), perteneciente a la colección de León Langrainn y publicado en Ur Excavations (Tomo III) - Archaic Scat impresiones (Oxford University Press, Londres.





[1] [44]. MUL-GE, literalmente  "Astro Negro" en sumerio, antiguo planeta entre Marte y Júpiter.  Ahora destruido, el cinturón de asteroides es el resultado de su destrucción.
[2] [45] Recordatorio: AN-RI-BA, lit. "Cielo Enorme" en sumerio, a saber nuestra Galaxia.
[3]  [46] UZU-MÚ-A, lit. "Cuando la carne crece", término presente en varias tablillas sumerias, cuando se trata de la creación de clones o de la humanidad primitiva.  Se utiliza generalmente para referirse a una matriz artificial.
[4] [47]. Los ancianos de Sirius que se encuentra bajo el mismo nombre en la mitología egipcia de de Ptah-Osiris.  Sus nombres nos dan WA (“conocimiento") y A'A (“padre de agua") en lengua sumeria-acadia o lengua Musidim / Gina'abul.
[5] [48] UD-ÁR, literalmente  "Masticar o picar el tiempo." Udár se corresponde a nuestros minutos.
[6] [49]. El nombre arameo Barbélu es difícilmente traducible. Algunos piensan que se puede deducir de Bar-Bel "el hijo del señor." Desde mi punto de vista Barbélu tiene su origen del sumerio BAR-BÉ-LU, literalmente "El espíritu que se comunica con lo masculino".  Este nombre también se puede traducir como "El Espíritu que se comunica con la humanidad".  Véase más abajo.
[7] [50]. RÚM-GAR "la reserva hostil" en sumerio.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por el regalo de la traducción. La trama se complica y se vuelve más profunda. Barbélu, Kingalam... Nuréa.
    ¿Se retomará la saga del dios castrado que en una acemila se coronó como el dios del desierto?. Realmente estoy pendientisimo de vuestro trabajo, que la Luz te ilumine siempre. Un abrazo.

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    1. Gracias Sergio por tu respuesta. Me pregunto si por el dios castrado te referís a Osiris/Horus o bien a Enlil/Setes. En todo caso lo sabremos cuando se publique el tomo 4 de las crónicas del Girku de Anton Parks.
      Saludos

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  2. Hola mi Estimado. Me referí al último pasaje traducido en el mes de febrero. En el que por fin, Enki-Osiris/Horus... quedó tuerto y el Satam, quedó castrado y semi inconsciente fue montado en una mula.

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